Llegando más lejos – la historia de Andreti Leal Guerra – segundo capitulo

En http://www.medtronicdiabeteslatino.com/blog16/2016/10/19/1706/ , le revelamos el primer capítulo de la historia de Andreti, un valiente adolescente nacido en Durango, México, que tuvo un comienzo muy dramático y difícil en su vida con diabetes a la frágil edad de 3 años.

 

En la actualidad, con 17 años de edad, Andreti ni siquiera puede recordar cómo fue su debut ni nada más sobre ese día tan oscuro en que él y su familia hicieron un viaje a Disneyland®. De hecho, no puede recordar cómo es vivir sin diabetes. Haber sido diagnosticado con diabetes tipo 1 no es algo que lo consume ni que está todo el tiempo en su mente, sino que lo ha aceptado sabiamente como parte de su vida.

 

Este joven sonríe mucho; ríe mucho y se expresa con extrema elocuencia. Definitivamente no hay timidez en él. En esos momentos, cuando se lo observa, se puede ver esa chispa especial en sus ojos, ese brillo único que inmediatamente le hace pensar: “este chico llegará lejos, sin duda” porque cree en sí mismo.

Al igual que María de los Ángeles, de Colombia, él no permitirá que la diabetes le impida hacer lo que ama, desarrollarse como un joven adulto y ser extremadamente perseverante en la realización de sus sueños. A pesar de tener mucha confianza en sí mismo y aceptar su vida con diabetes de una manera tan positiva, bien resuelta y, bueno, por qué no, “madura”, Andreti tomó una decisión importante en su vida cuando creció.

Decidió no contarles a las personas que vive con diabetes de tipo 1.

 

De inmediato se asegura de aclarar las cosas: no es como si lo mantuviera en secreto. No se avergüenza de tener diabetes, ya que sabe que no hay absolutamente nada de qué avergonzarse. Pero no hace hincapié en ese asunto. Ha observado lo que han tenido que sufrir sus pares, otros adolescentes como él provenientes de Durango. A veces, los chicos pueden ser muy crueles en su comportamiento colectivo; atormentar a alguien, acosarlo, rechazarlo al intentar incomodarlo sobre un tema que no pueda controlar. Y solo porque la mayoría de los niños, adolescentes y jóvenes adultos no comprenden qué es en verdad la diabetes, nunca han recibido la información adecuada sobre la enfermedad, por lo tanto la asocian con información y mitos erróneos.

Piensan que la persona es diferente, que no puede hacer todo lo que ellos sí pueden, que no puede compartir de la misma forma. Andreti sabe que puede defenderse. Pero, ¿qué sucede con los que no pueden?

Y con respecto a usted y su hijo a quien le diagnosticaron diabetes, ¿han sufrido esta experiencia? ¿Quizás tenga un amigo joven, un miembro de la familia o un conocido que viva con diabetes? ¿Qué podemos hacer nosotros como amigos, colegas, cuidadores y educadores para ayudar a los adolescentes y niños que viven con diabetes, para que no tengan que sentirse inseguros y diferentes? ¡Cuéntenos su historia!
¿Y tu?