Aunque la diabetes tipo 1 puede ocurrir a cualquier edad, se diagnostica con mayor frecuencia en niños, adolescentes o adultos jóvenes[1]. Ese es el caso de Carolina Morales, de 31 años, quien fue diagnosticada con esta condición a la edad de 7 años.

“Cumplía con el tamaño indicado para la edad, pero no con el peso requerido, la ropa me comenzó a quedar grande en talla, comencé a despertarme en las madrugadas para ir al baño, aunque no estuviera tomando nada por las noches, lo cual comenzó a ser un poco sospechoso. Mi abuela materna, quien era la que me cuidaba, le comenzó a insistir mucho a mi mamá de que algo debía estar pasando y fue, entonces, cuando me hicieron un examen de rutina y la glucosa salió elevada”. El resto es historia –una llena de retos, que Carolina ha sabido superar gracias al apoyo de su familia y al control que aprendió a llevar desde niña.

Carolina recuerda que la parte más difícil de aceptar tras su diagnóstico fue su nueva dieta: “En los niños existe poca prohibición con el azúcar y aún más hace 25 años, cuando me diagnosticaron. Hoy en día las mamás están más conscientes, pero en esa época no había dieta para los infantes. De la nada te toca entrar a este mundo de doctores y enfermeras, e inyectarte, y no entiendes que es una condición de vida.” Sin embargo, crecer con diabetes no limitó su forma de vivir; al igual que otros niños con diabetes tipo 1, su control meticuloso con insulina y a través de la ingesta medida de alimentos, le permitió hacer lo mismo que el resto de los niños

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“A todos los padres que me preguntan sobre mi diagnóstico a tan corta edad, siempre les respondo que me logré a adaptar al cambio bastante mejor por ser tan pequeña. Muchos dicen que entre más pequeño peor, pero realmente se aprende mejor a vivir con esto. Por la edad, tampoco te das mucha cuenta que te están diagnosticando con algo tan complejo y con algo con lo que vas a vivir toda la vida. Lo asumes y lo entiendes después”, explica Carolina.

Carolina pasó por varios tratamientos que involucraron hasta cuatro inyecciones de insulina al día; y hace cinco años, gracias a lo que ella califica como “una de las mejores vueltas de su montaña rusa”, la vida la puso de frente ante un nuevo reto. En su natal Venezuela había escuchado sobre la bomba de insulina, pero no fue sino hasta que se instaló en Costa Rica, que decidió comenzar “el proceso de ver a quién podía contactar y averiguar sobre la bomba de insulina Medtronic. En ese proceso fue cuando quedé embarazada, era lo que por mucho tiempo había soñado y lo único que pensaba era que fuera un embarazo positivo y no uno de riesgo alto.” Así, con la ilusión que embarga la notica de ser mamá, comenzó una nueva etapa.

Para las mujeres con diabetes tipo 1, la preparación y cuidado de un embarazo requiere de mucho control. Así describe Carolina su experiencia con la microinfusora: “Me la puse en la semana 10. Con lo que más me ayudo fue con el control. La capacidad que te da la bomba al semejarse a tu páncreas es lo que realmente necesita el feto para crecer bien, y tu cuerpo para funcionar correctamente.”

Después de haber empezado este nuevo proceso terapéutico con el Sistema Paradigm VEO 530, hoy Carolina se controla con el Sistema MiniMed 640G; y, a pesar de todos los beneficios que esta innovación tecnológica trae para quienes viven con diabetes, Carolina recalca que también existen otros dos lados del triángulo para vivir bien: “ejercicio y dieta”, una combinación necesaria para mantener la diabetes bajo control y poder vivir de forma plena.

Con el propósito de crear consciencia y difundir sus experiencias y conocimientos, Carolina creó una cuenta de Instagram, @vidatipo1, en donde comparte con sus seguidores no solo el reto que impone vivir con diabetes tipo 1, sino también de manera jocosa los mitos alrededor de la diabetes. “Siempre está el que dice que conoce algún remedio casero o algo que cura la diabetes, personas que se han curado con suplementos de dieta o productos naturales. No importa de donde venga o de que planeta sea; no existe uno que te cure.”

“Una vez que te toque vas a sentir que te llegó la peor montaña rusa, pero si lo conoces vas a entender lo que significa, que puedes balancearla y controlarla”. Así concluye Carolina, con una sonrisa que contagia e invita a tomar el control para disfrutar plenamente, por más vueltas que tenga la montaña rusa de la vida.

[1] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000305.htm

Ella es Carolina, creció con diabetes tipo 1 y hoy a través de su cuenta de Instagram @vidaTipo1, nos invita a tomar control y disfrutar plenamente de la vida. ¡Conoce su historia!

Ella es Carolina, creció con diabetes tipo 1 y hoy a través de su cuenta de Instagram @vidaTipo1, nos invita a tomar control y disfrutar plenamente de la vida.

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