Si vives con alguien que tiene diabetes, tal vez te puedes sentir inseguro cuando converses con él o ella sobre su condición. En oportunidades habrás sentido que las palabras no ayudan y que el lenguaje puede convertirse en una barrera

[1]. No eres el único que ha vivido esa situación. Por eso, queremos ofrecerte algunas recomendaciones para que la comunicación con tu ser querido sea fluida y cómoda, y además fortalezca los vínculos entre los dos.

¿Cómo te sentirías si todo lo que eres, todo lo que has hecho y todo lo que deseas hacer quedara encasillado en una palabra que define un padecimiento? Seguramente te rebelarías a que te etiquetaran como alguien limitado por una condición de salud. Así se sienten algunas personas que viven con diabetes. Por eso muchas veces dejan de comunicarse y hasta esconden sus sentimientos y emociones: porque pueden sentirse discriminados o juzgados[2].

De allí la importancia de reflexionar sobre la manera en que usamos el lenguaje.  Las palabras, tanto pronunciadas como escritas, dan forma a nuestros pensamientos, creencias y comportamientos. Para comunicarte adecuadamente con tu familiar o ser querido que vive con diabetes y apoyarlo, es importante pensar en cómo ciertas palabras pueden afectar sus pensamientos, sentimientos y conductas. Por eso es preciso evitar expresiones que lo desmotiven, le provoquen miedo, culpa o angustia.

¿Cómo debe ser tu lenguaje cuando hables con tu ser querido que vive con diabetes? 

Debes infundirle ánimo y promover conversaciones sobre las opciones tanto de él como de toda la familia para estar saludables. También debería alentarlo para que participe y tome decisiones sobre la forma en que quiere controlar y manejar su propia salud y sus opciones de tratamiento. Un lenguaje respetuoso puede ayudar a tu ser querido a darse cuenta de que puede hacer elecciones informadas sobre su condición, y que sus elecciones serán aceptadas[3].

Por ejemplo, en vez de referirte a él como diabético es mejor decir que vive con diabetes. Etiquetarlo como diabético en algunos casos puede hacerlo sentir reducido a una sola dimensión, la condición de “enfermo”, e ignorar todas sus otras dimensiones, su identidad y su talento[4].

También deberías evitar la expresión “sufre de diabetes”. Ciertamente vivir con diabetes es un reto importante, pero tu familiar puede tener una vida sin sufrimiento.  Usar la palabra “sufrir” como una manera de describir su condición puede reforzar estereotipos negativos.

Por cierto, es mejor no referirse a la diabetes como una “enfermedad”. Quienes viven con diabetes no son enfermos: tienen con una condición crónica manejable que los acompañará por toda su vida[5].

Evita señalar a tu familiar de “no cumplidor” o “no adherente” a un tratamiento. Es mejor hablar de que obtuvo “resultados no deseados”. En lugar de etiquetar a tu familiar es preferible buscar las razones por las cuales las medidas que ha tomado no han funcionado. Los resultados dependen de muchos factores y no tienen por qué ser producto de incumplimiento o falta de cooperación.

No hables de analizar una «prueba» de glucosa en sangre, ya que parece que juzgarás el éxito de tu familiar en función de un resultado, como la calificación de un examen escolar. La palabra «prueba» puede reemplazarse por “medición” o «verificación», un término más neutro[6].

Quizás la mejor recomendación es que no pienses en lo que está mal, sino en cómo hacer cambios productivos para tu familiar. Los cambios en el vocabulario que usas pueden marcar una gran diferencia al convertir mensajes negativos en positivos y capaces de empoderar. Pasar de un lenguaje de culpa y vergüenza a otro que te permite asistir afectuosamente y motivar a quien amas es un paso crucial.

Recuerda: tus palabras pueden ser una estupenda herramienta para construir una relación mejor y más significativa con tu familiar así como contribuir a empoderarlo para que tome las mejores decisiones en su vida con la diabetes.

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[1] Broom, D.; Whittaker, A. Controlling diabetes, controlling diabetics: moral language in the management of diabetes type 2. Social Science & Medicine, Oxford, New York, v. 58, n. 11, p. 2371-2382, june 2004

[2] Brown, A. How Do We Reduce Diabetes Stigma and Guilt? https://diatribe.org/how-do-we-reduce-diabetes-stigma-and-guilt

[3] Jane K. Dickinson,  Susan J. Guzman, Melinda D. Maryniuk, Catherine A. O’Brian, Jane K. Kadohiro, Richard A. Jackson, Nancy D’Hondt, Brenda Montgomer, Kelly L. Close, y Martha M. Funnell. Diabetes Care 2017 Dec; 40(12): 1790-1799

[4] Jane K. Dickinson,  Susan J. Guzman, Melinda D. Maryniuk, Catherine A. O’Brian, Jane K. Kadohiro, Richard A. Jackson, Nancy D’Hondt, Brenda Montgomer, Kelly L. Close, y Martha M. Funnell. Diabetes Care 2017 Dec; 40(12): 1790-1799

[5] Diabetes Australia Position Statement. https://www.diabetesaustralia.com.au/position-statements

[6] Diabetes Australia Position Statement. https://www.diabetesaustralia.com.au/position-statements