María Ignacia Montt (@mariaignaciamontt) es uno de los nombres importantes del deporte latinoamericano y especialmente del atletismo chileno. Ella es competidora de alto rendimiento en los 100 y 200 metros planos y actualmente ocupa el segundo puesto de Chile en los 100 metros planos, cosechando además varias medallas en competencias sudamericanas. Pero más allá de su pasión por el deporte, María Ignacia es un ejemplo de cómo la diabetes tipo 1 no te impone ningún límite. Esta joven de 23 años y estudiante de Ingeniería Comercial en la Pontificia Universidad Católica de Chile, le imprime su pasión a cada metro que corre con su bomba de insulina.

Maria Ignacia debutó con diabetes tipo 1 a los 11 años, en 2007. No fue una sorpresa y ni lo tomó como un drama: “en la casa hay tres personas con diabetes. Somos 7 hermanos de los cuales 3 tenemos la condición. Yo soy la tercera en debutar. Por eso no me asusté. Me dije ‘voy a ser como mis hermanas’ y ya. Sabía más o menos lo que tenía que hacer, que me iba a tener que pinchar y comer distinto”.

Su pasión por el deporte inició mucho antes de su debut. Llevaba dos años practicando atletismo cuando supo que viviría con la diabetes tipo 1. Fue al médico, recibió información en su centro asistencial y conversó con la familia. “A las dos semanas ya estaba de vuelta entrenando. No fue un gran cambio. Traté de tener una vida normal pero ya al año me di cuenta de que tenía que preocuparme de cosas de las que la gente de mi edad no tenía que ocuparse”.

– Comprendí que debía ser más responsable, por ejemplo, con mi desayuno: siempre tomarlo antes de salir de casa. Tenía que llevar siempre mis colaciones y planificar cuando iba a hacer deportes porque si no, probablemente me iba a dar una baja de azúcar.

Con el pasar de los años de adolescencia, entendió la importancia de ser disciplinada y de cuidarse al máximo. Apenas tuvo un “brote de rebeldía” de 3 meses cuando la doctora le advirtió que si no se cuidaba después tendría consecuencias. También se dio cuenta de que vivir con diabetes es una carrera en equipo y que en ella cuenta con el acompañamiento leal de su familia, sus amigas, maestros, médicos y entrenadores. “Me conocen mucho y saben cómo actuar cuando me da una baja de azúcar, o no me estoy sintiendo bien.  Siempre me he sentido muy apoyada por mis amigas”.

Los otros miembros de ese team ganador son las bombas de insulina, que entraron a su vida en 2013.“Llegué a la MiniMed® de Medtronic porque estaba desesperada y ya no sabía qué más hacer. Cuando empecé a entrenar fuerte y competir, la diabetes estaba siendo un problema en los entrenamientos porque me bajaba mucho la glucosa, a pesar de que me cuidaba mucho. Cambié de médico tratante y la nueva doctora me recomendó la bomba de insulina”.

Cuenta María Ignacia que fue todo un descubrimiento, porque ninguna de sus hermanas conocía a esta tecnología. “Era muy nuevo para nosotras. Y llegó en el minuto preciso.  Yo estaba muy frustrada porque no podía entrenar bien. Cuando me puse la bomba todo fue mucho mejor. Fue justamente lo que necesitaba para seguir adelante.  Me dije ‘con esto sigo y no paro’ y no he parado desde entonces. Me he sentido muy bien cuidada”.

Confiesa que inicialmente la transición no le fue fácil: “Me costó un poco regular los niveles de azúcar y acostumbrarme a los sonidos de las alarmas.  También estaba un poco confundida porque temía que la diabetes no me iba a permitir entrenar a un gran nivel”.

¿Y qué hiciste?

– Me contacté con una blogger atleta con diabetes, que es mayor que yo y que llevaba más tiempo haciendo deportes. Cuando ella me dijo que con la bomba podría entrenar, que ella había competido en campeonatos y cosas así, me dio mucha tranquilidad. También recibí mucha orientación de un entrenador de atletismo que vive con diabetes tipo 1. Siempre es bueno contar con un referente, conversar con alguien que tenga más tiempo con diabetes o con bomba.

¿Sientes que la diabetes te ha limitado?

– Nunca la he percibido como un impedimento. No puedo saber si correría más rápido o más lento sin diabetes. Pero no he sentido diferencias de rendimiento frente a mis compañeras por mi condición. Por otra parte, me encanta demostrar que con la diabetes sí se puede correr a un gran nivel, y que tengo las mismas metas que podría tener si no viviera con diabetes.

¿Cómo cambió tu vida la bomba de insulina?

– El dispositivo me permite tener mayor libertad. Para mí fue un cambio positivo muy importante. En este momento me estoy mudando del sistema MiniMed® 640G al 670G*. Con ella tengo poco tiempo y aún me estoy ajustando. Me encanta ver que estoy siempre en 120. ¡Esta bomba hace magia!

¿Qué le recomendarías a otros atletas que viven con diabetes?

– Creo que para la diabetes y el deporte no hay ningún libro ni ningún manual que sirva. Se debe ir día a día probando, así que hay que tener paciencia, ser metódico y saber bien lo que se hace.

María Ignacia compite representando a su universidad, al club Atlético Santiago, y a Chile, cuando la llaman a formar parte de la selección nacional. En este momento se prepara para los eventos que comenzarán en su país en enero y probablemente irá al sudamericano de atletismo “indoor” en Bolivia, en febrero. ¡También espera ir en 2021 al iberoamericano en Islas Canarias, España!

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* Disponible solo en Chile y Puerto Rico