Las hipoglucemiasa través de los ojos de una madre - Medtronic Hypoheroes

HIPOGLUCEMIAS
A TRAVÉS DE LOS OJOS DE UNA MADRE.

Mi hijo Thomas tiene diabetes tipo I, y hoy quiero compartir mi experiencia con otros padres de niños con diabetes de tipo I, para que sepan que no están solos.

“Mamá, no siento las piernas…”. He llegado a aborrecer esta frase. Sé lo que significa en cuanto la oigo. Se ha convertido en el “indicador” de Thomas. Tenemos una bajada de glucosa,probablemente por debajo de los 36 mg/dl.

Recuerdo que la misma semana en que diagnosticaron a Thomas, una amiga cuyo marido es diabético de tipo I me dijo: “Michelle, vas a aprender a detectar que Thomas está bajo de glucosa antes de que él mismo se dé cuenta”. No sé si pensé que estaba un poco ida, o si me asusté un poco,pero desde luego tenía toda la razón.

Con el tiempo he aprendido que sí, es cierto que muchos de los síntomas de la hipoglucemia que nos enseñan en el momento del diagnóstico están presentes en la mayoría de los casos de tipo I, pero lo más complicado de esta situación es que cada persona condiabetes de tipo I tiene sus propios indicios. Normalmente, a Thomas se le ponen los labios amoratados y le brillan los ojos. Empieza a ponerse un poco “bobo”, a hacerse el tonto, y luego empieza a refunfuñar y se vuelve incapaz de tomar decisiones. Cuando toca fondo, se vuelve un mar de lágrimas, incluso ante el más pequeño contratiempo.

La primera bajada grave que tuvo Thomas fue unos pocos meses después de ser diagnosticado, a los 3 años. Estaba jugando fuera tan feliz. Yo había revisado su nivel de glucosa en sangre unos 45 minutos antes y estaba cómodamente dentro de los márgenes. Tras corretear un poco, entró en casa y tropezó con el escalón. Acto seguido rompió a llorar, algo bastante inusual en su carácter.Rápidamente pensé en revisar de nuevo su nivel de glucosa y casi me dio un vuelco el corazóncuando vi aparecer 20mg/dl en el medidor de glucosa. ¿Cómo pudo bajar tan deprisa? Y Thomas seguía corriendo y hablando de forma coherente conmigo.

A medida que crece, va siendo más consciente de la hipoglucemia y, aunque para mí es un alivio, se me rompe el corazón al ver a mi hijo sentarse en el sofá, casi paralizado por el descenso de laglucosa en sangre, sintiéndose fatal, incapaz de caminar hasta su dormitorio, sin ganas de comer nada tampoco.

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Michelle- Parent of a child with diabetes