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La adolescencia es el período de la vida comprendido entre la aparición de la pubertad, que marca el final de la infancia, y el inicio de la edad adulta

[1]. Esta es quizá una de las etapas con mayores cambios físicos, emocionales, mentales y hormonales. Una época que genera grandes retos, no solo para los jóvenes que descubren un mundo nuevo, sino también para sus padres y familiares que desconocen cómo manejar los cambios de ánimo, los conflictos emocionales y el deseo de independencia de estos integrantes de la familia.  Sumado a estos retos, los adolescentes que viven con diabetes enfrentan desafíos adicionales que preocupan también a sus padres.

Este es el caso de Paula y Manoel Lorca, una pareja chilena que ha vivido de cerca esta condición desde que su hijo, Sebastián, fue diagnosticado con diabetes tipo 1 a los 6 años. Ellos relatan lo difícil que fue asumir este diagnóstico y ver los efectos que producía en su pequeño. “Hemos tenido algunos eventos bastante estresantes, como hipoglucemias y convulsiones” dice Manoel, relatando la mañana en la que el joven se levantó y estaba muy bajo de glucemia, “fue a desayunar, estaba conversando y de repente se cayó. Fue muy impactante para nosotros”.

Hoy en día, Sebastián Lorca es un adolescente de 16 años que, gracias a la bomba de insulina, puede desarrollar su vida con normalidad y practicar sus deportes favoritos: el fútbol y la bicicleta. Su calidad de vida ha mejorado notablemente, gracias al control que constantemente hace de sus niveles de insulina.

Si tienes hijos adolescentes que viven con diabetes como Sebastián, facilita su paso por esta época. Estos son algunos consejos prácticos:

  • Las fiestas: Uno de los temas que genera preocupación en los padres es el consumo de alcohol en los jóvenes, después de que alcanzan la edad legal para hacerlo. Aunque no se recomienda para pacientes con diabetes, es importante que tu hij@ conozca las consecuencias que su consumo puede generar. Las bebidas alcohólicas pueden producir descensos graves del nivel de azúcar en la sangre, incluso muchas horas después de consumirlas, por lo que el monitoreo riguroso es fundamental, especialmente antes de dormir[2]. Igualmente, es ideal consumir alimentos antes de la fiesta, que contengan proteína, grasa y carbohidratos que puedan ayudar a prevenir algunos descensos de azúcar en la sangre asociados con el alcohol.
  • Las citas: Las relaciones amorosas son parte normal de la adolescencia y de la vida. Si tus hijos empiezan a tener citas, es importante que sepan cómo responder a preguntas sobre su condición. Esto los preparará para relacionarse más fácilmente y les dará más confianza a la hora de tener una cita. Mientras algunos jóvenes son abiertos a respecto de su diabetes, otros prefieren no serlo hasta consolidar una relación, y ambos están en su derecho. La comunicación abierta con tu hij@ facilitará entender cada situación.
  • Nuevas amistades: En la adolescencia es normal que tu hij@ haga nuevas amistades y conozca a más personas de su edad. Por esto es importante que esta nueva red de apoyo esté informada de su condición, en caso de alguna eventualidad. Por ejemplo, sus profesores deben tener los números de emergencia para reportar cualquier situación. También puedes sugerirle a tu hij@ buscar grupos de apoyo para estudiantes con diabetes.
  • La universidad: Ya sea en la misma ciudad o en otro país, muchos jóvenes deciden salir de sus casas cuando empiezan la época universitaria. Esta independencia y el deseo de vivir por su cuenta, puede preocupar a los padres, quienes generalmente han llevado hasta el momento el control de su alimentación y el tratamiento. Si tu hij@ empieza a vivir solo, es fundamental que le recuerdes la importancia de continuar monitoreando su condición, e incluso hablar con un profesional de la salud, como su médico o diabetólogo, para explorar las mejores estrategias de monitoreo sin tu intervención en esta nueva fase de independencia. Recuerda que su estado de salud determina en gran parte el éxito de su vida universitaria.

Para muchos padres, la adolescencia es una etapa desafiante y llena de sorpresas, en especial para aquellos que tienen hijos viviendo con diabetes. Planificar adecuadamente los cambios que se enfrentan en esta época es clave para poder hacer una transición efectiva de la infancia a la adultez.  “Desde que tengo la bomba de insulina ha sido todo más fácil porque antes me tenía que inyectar y mi mamá me decía todo el tiempo que me pinchara” dice Sebastián, quién sabe que la bomba de insulina no solo le da más libertad en sus actividades cotidianas, sino que también le permite vivir su adolescencia de forma plena.

[1] https://www.healthychildren.org/spanish/ages-stages/teen/paginas/stages-of-adolescence.aspx

[2] http://www.medtronicdiabeteslatino.com/acerca-de-la-diabetes/un-nuevo-estilo-de-vida/para-padres/ir-la-universidad